domingo, 21 de abril de 2013

Día 13: Neumonía asociada a Ventilación Mecánica.

A consecuencia de una conversación con la supervisora de nuestro servicio de UCI, me ha parecido de especial interés tratar en esta entrada acerca de la neumonía asociada a ventilación mecánica y de esta forma recordar mas medidas de profilaxis que , como profesionales de la enfermería deberíamos tener en cuenta siempre que tratemos con un paciente intubado, tratando así de minimizar el establecimiento de este tipo de neumonía intrahospitalaria.

La neumonía asociada a ventilación mecánica  (NAVM) es la complicación infecciosa más frecuente en los pacientes críticamente enfermos que se encuentran intubados y ventilados mecánicamente. Esta entidad incrementa el tiempo de estancia y la mortalidad en terapia intensiva. Se trata de una subclase de neumonía nosocomial asociada con una elevada morbi-mortalidad.  El riesgo de desarrollar un proceso infeccioso pulmonar en la unidad de terapia intensiva es de 6 a 20 veces mayor que en el resto del hospital. En nuestro país la incidencia de este tipo de infección nosocomial oscila entre el 4.3% y 48.4% con una mortalidad que va de 40% al 80%.
La NAV está relacionada estrechamente con el tiempo de internamiento y de ventilación mecánica. De esta manera aquellos pacientes que cursan con internamientos hospitalarios de más de 8 días y además requieren de más de 3 días de ventilación mecánica tienen un riesgo elevado de presentar colonización bacteriana y desarrollar un proceso infeccioso. Se ha demostrado en varios estudios que el simple hecho de intubar a un enfermo se asocia con el desarrollo de neumonías tempranas, definida ésta como de inicio en las primeras 96 horas después de la intubación e inicio de la ventilación mecánica.

La patogénesis de la NAVM está asociada con el efecto de la intubación y tubo endotraqueal, colonización y presencia de reservorios bacterianos.
1. Intubación y tubo endotraqueal:
La presencia de un tubo en la tráquea facilita la colonización traqueobronquial secundaria a  isquemia y ulceración de la mucosa, disfunción cilar, trauma directo y desecación de las secreciones.
2. Colonización:
La colonización orofaríngea y gástrica con organismos entéricos gram negativos es un evento frecuente en el paciente grave y precede a la colonización traqueobronquial, la cual es fundamental en la patogénesis de la NAV. La colonización orofaríngea constituye un riesgo muy elevado para el desarrollo de la NAV dado que la aspiración continua de la secreción orofaríngea rebasa los mecanismos de defensa del aparato respiratorio y conduce a infección del parénquima pulmonar. La colonización orofaríngea está en relación estrecha con la gravedad del enfermo
3. Reservorios bacterianos:
En el paciente grave, las bacterias entran al parénquima pulmonar a partir de reservorios exógenos oendógenos. Los reservorios endógenos son: orofarínge, estómago, senos paranasales y bacteremias secundarias a infecciones distantes. Mientras que los reservorios exógenos en el paciente grave que está intubado y conectado a un ventilador mecánico, juegan un papel fundamental. En este grupo se recogen,  tubo endotraqueal, mangueras, humidificadores, filtros, sistemas de aspiración, reservorios de agua y el ventilador mismo.
Concretamente, destaco el tubo endotraqueal, dado que además de colonizarse tempranamente, rompe y rebasa todos los mecanismos defensivos de la vía aérea superior, exponiendo al parénquima pulmonar a un gran inóculo bacteriano que se desarrolla y prolifera
La colonización de los circuitos del ventilador, sobre todo el extremo que se encuentra conectado al paciente y el agua del condensador, es fuente de aerosoles bacterianos. La colonización se presenta en las primeras 24 horas del inicio de la ventilación mecánica. Los factores de riesgo que se han descrito para el desarrollo de NAVM son:
– Enfermedad cardiorrespiratoria previa.
– Edema pulmonar.
– Politrauma.
– Quemaduras.
– Enfermedad neurológica.
– SIRA (Síndrome de insuficiencia respiratoriaaguda).
– Broncoaspiración.
– Sondas nasogástricas.
– Terapia antimicrobiana previa.
– Desnutrición.

El diagnóstico de NAVM se hace con base en manifestaciones clínicas y radiográficas, corroborándose mediante estudios microbiológicos. Es importante comentar que el enfermo intubado y en ventilación mecánica puede cursar con traqueobronquitis sin que necesariamente presente neumonía. Este evento es de gran relevancia dado que hasta el momento no hay una técnica diagnóstica que sea 100% sensible y específica para llegar al diagnóstico, lo cual repercute en la terapéutica y en la evolución del enfermo.
Clínicamente, el diagnóstico de NAVM se hace en aquellos enfermos intubados y en ventilación mecánica que tienen dos o más de los siguientes criterios:
A) Nuevo infiltrado pulmonar y/o infiltrados pulmonares que se localicen en el mismo segmento pulmonar por más de 72 horas, mediante seguimiento radiográfico o tomográfico.
B) Además 2 o más de los siguientes:
1. Fiebre por arriba de 38o
2. Leucocitosis arriba de 10,000 mm3
3. Secreción respiratoria purulenta.
4. Taquipnea y/o taquicardia.
5. Deterioro en el intercambio de gases.
6. Algunos autores agregan los siguientes criterios:
-  Cultivo del líquido pleural positivo para el mismo microorganismo obtenido de la secreción bronquial.
-  Evidencia histológica de neumonía.

Con respecto al tratamiento, la terapia empírica es la primera opción. Ésta se modificará en caso necesario de acuerdo con la evolución de cada paciente en particular, especialmente cuando la evolución es mala y se orientará con base en los resultados microbiológicos, incluyendo sensibilidad y resistencia antibacteriana.
La duración de la terapia antimicrobiana para NAVM, aunque no ha sido definida claramente, debe ajustarse de acuerdo con la gravedad de la neumonía, si es temprana o tardía, el tipo de respuesta clínica, y las características del microorganismo aislado.
Se recomienda por la mayoría de los autores que la duración del tratamiento antimicrobiano sea de 10 a 14 días.

Llegados a este punto, me paro a resaltar especialmente las medidas profilácticas que deberían realizarse y que, como he podido comprobar, desarrollamos en su mayoría pero probablemente podríamos mejorar en muchos aspectos.
1. Educación del personal sanitario de las UCC respecto a la epidemiología y  procedimientos de control de la infección respiratoria.
2. Lavado de manos: el frotamiento de las manos con soluciones a base de alcohol es más efectivo que la utilización de jabones antisépticos en la prevención de la infección nosocomial.
3. Precauciones barrera: uso de guantes y batas protectoras para contacto con pacientes colonizados o infectados con SAMR o GMR, no recomendándose el uso habitual para todos los pacientes .
4. Posición del paciente: la posición semiincorporada del paciente con elevación de la cabecera de la cama 45º disminuye la incidencia de NAH/NAVM sobre todo cuando el paciente está recibiendo nutrición enteral .
5. Medidas preventivas relacionadas con los tubos endotraqueales:
 La intubación y la reintubación debe ser evitadas cuando sea posible ya que incrementa el riesgo de neumonía .
 La intubación orotraqueal y las sondas orogástricas son preferibles a la  intubación nasotraqueal y a la utilización de sondas nasogástricas para prevenir la sinusitis nosocomial y reducir el riesgo de neumonía.
 La aspiración continúa de las secreciones subglóticas con la utilización de tubos endotraqueales diseñados especialmente, disminuye la incidencia de neumonía y se deberían utilizar cuando estén disponibles.
 Para reducir el paso de gérmenes alrededor del tubo endotraqueal hacia la vía aérea inferior, es necesario mantener el manguito del tubo hinchado a una  presión adecuada, entre 20 y 25 cmH2O.
6. Ventilación no invasiva: la utilización de ventilación no invasiva con presión positiva debe ser  utilizada en pacientes seleccionados con fallo respiratorio .Sin embargo existen datos que sugieren que la ventilación no invasiva para evitar la reintubación después de una extubación inicial no es una buena estrategia terapéutica .
 Utilizar medidas destinadas a facilitar el destete del respirador como la disminución del uso de sedantes o de relajantes neuromusculares reducen la duración de la ventilación mecánica y disminuyen la incidencia de NAVM .
 El mantenimiento de niveles de personal adecuados en las UCC reduce el tiempo de estancia en la misma mejorando el control de la infección y disminuyendo el tiempo de destete del respirador .
 7. Mantenimiento de las tubuladuras del circuito del respirador: No existe consenso sobre cual sería el tiempo optimo de durabilidad del  circuito respiratorio aunque lo más aceptado sea el cambio semanal. El cambio de circuitos cada 24 horas en lugar de hacerlo con menos frecuencia, aumenta el riesgo de NAVM .Los cambios frecuentes de los circuitos del respirador  no se ha demostrado que disminuyan la incidencia de NAVM.
 El líquido que se condensa de los circuitos del respirador debe ser drenado periódicamente y se debe evitar que penetre en el tubo endotraqueal 9 o en la línea de por donde se administran los medicamentos a través de nebulizadores.
 Los intercambiadores de calor y humedad diminuyen la colonización de los circuitos del respirador, pero no se ha visto que reduzcan la incidencia de NAVM .
 Cuando se utilicen nebulizadores entre diferentes pacientes se deben reemplazar los mismos y someterlos a esterilización o desinfección de alto nivel  y solo se deben utilizar fluidos estériles cuando se preparen los mismos junto con una técnica aséptica.
 8. Nutrición: el soporte nutricional adecuado en el paciente grave tiene efectos beneficiosos sobre la morbilidad y la mortalidad. La nutrición enteral se prefiere a la nutrición parenteral porque reduce el riesgo de complicaciones relacionadas con los catéteres centrales y previene la atrofia de la mucosa intestinal que podría favorecer la translocación bacteriana, sin embargo, su utilización se considera un factor de riesgo para el desarrollo de NAVM por el riesgo incrementado de aspiración del contenido gástrico .Se debe valorar la colocación adecuada de la sonda nasogástrica y valorar la posible distensión gástrica mediante la monitorización de los volúmenes residuales gástricos. La administración postpílorica se ha asociado a una reducción significativa de NAVM .
 9. Profilaxis de la úlcera de estrés: Dos factores de riesgo independientes y predictivos de aparición de hemorragia gastrointestinal alta son la insuficiencia respiratoria y la coagulopatía  y por tanto los pacientes con ventilación mecánica requieren una profilaxis de la ulcera de estrés.
 10. Transfusión: Múltiples estudios han identificado la transfusión de productos sanguíneos alogénicos como un factor de riesgo para el desarrollo de infección y  neumonía postoperatoria.
 11. Niveles de glucemia en sangre: La terapia intensiva con insulina para mantener niveles de glucemia en sangre entre 80 y 110 mg/dl disminuye las infecciones sanguíneas nosocomiales, la duración de la ventilación mecánica, la  estancia en la UCI, la morbilidad y la mortalidad .
 12. Uso racional de antibióticos: El papel de los antibióticos sistémicos como  profilaxis de la NAH/NAVM está poco claro. El uso de antibióticos en el momento de la intubación en situaciones de emergencia puede prevenir la  aparición de neumonía en las primeras 48 horas tras la intubación y podría ser beneficiosa en determinados grupos de pacientes.
 13. Descontaminación selectiva digestiva: La descontaminación selectiva digestiva (DSD) se basa en el uso de antibióticos tópicos, por vía oral intestinal, a menudo añadiendo un antibiótico sistémico durante los primeros días del  régimen, de esta forma se pretende eliminar los patógenos potenciales del tracto gastrointestinal. Su uso no se ha generalizado debido a su alto coste, al riesgo de aparición de gérmenes multirresistentes y a que no se ha apreciado un beneficio  significativo sobre la mortalidad. La DSD reduce la incidencia de NAH/NAVM,  pero no se recomienda su uso rutinario, especialmente en pacientes que podrían ser colonizados por gérmenes multirresistentes
 14. Lavado oral con clorhexidina al 0’12% en forma de lavado oral disminuye de forma significativa la incidencia de NAVM en pacientes sometidos a cirugía cardiaca aunque su uso rutinario no se recomienda.

Por todo ello, para lograr la excelente situación de bienestar de nuestros pacientes, empecemos por pequeños detalles que pueden evitar el contagio de muchas infecciones, entre ellas este tipo de neumonía.
Como reflexión final, recordar la importancia de la educación y el entrenamiento del personal que maneja enfermos graves, intubados y conectados a un ventilador mecánico dado que esto conlleva a una reducción importante en la morbilidad, días de ventilación mecánica, estancia en la UCI, en el hospital y consecuentemente, en los costes por atención médica.


Bibliografía:
1. Huízar Hernández V, Alba Cruz R, Rico Méndez FG, Serna Secundino I.Neumonía asociada a ventilación mecánica.Rev Neumología y cirugía de tórax. [Internet]. 2005.[consulta el 20 de Abril de 2013] ; Vol. 64(1):9-21. Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/neumo/nt-2005/nt051d.pdf
2. Álvarez P Ana M, Bavestrello F Luis, Labarca L Jaime, Calvo A Mario. Tratamiento de la neumonía asociada a ventilación mecánica. Rev. chil. infectol.  [Revista en Internet]. [Consulta el 20 de Abril de 2013]. Disponible en: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0716-10182001018200003&lng=es.  doi: 10.4067/S0716-10182001018200003.

1 comentario:

  1. Muuuuy completo Yasmina. Tema importante que alguna mas habeis tratado. Muy bien descrito y expuesto. No olvideis nunca el sentido comparativo con lo que veis, sin miedo a tomar decisiones de cara a vuestro comportamiento técnico-profesional futuro. Sed críticos. Te has documentado muy, muy bien, y ademas cuentas con el aprendizaje observacional de lo que ves a diario. Compara, sopesa, madura y decide cual es con lo que te quedas.
    Bien Yasmina

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